Te escriben con el local cerrado
Contestás el lunes a las nueve. Para entonces ya preguntó en otros dos lugares y uno le respondió anoche.
Contestamos los mensajes que se te escapan. Las 24 horas, también el domingo a las 11 de la noche.
Nadie deja de comprar porque le saliste caro. Deja de comprar porque preguntó, nadie le contestó, y el de la otra cuadra sí.
Contestás el lunes a las nueve. Para entonces ya preguntó en otros dos lugares y uno le respondió anoche.
Tenés las manos ocupadas. El mensaje queda ahí. Cuando te acordás pasaron cuatro horas y ya no hace falta responder.
Cuánto sale, a qué hora abren, dónde quedan, si hay lugar. Lo mismo, todo el día, escribiendo con una mano.
No te vamos a decir nosotros cuánta plata estás dejando pasar. Movés los cuatro números con lo que sabés de tu negocio y la cuenta se hace sola.
Los números son tuyos. Movelos hasta que la cuenta se parezca a tu semana de verdad — nosotros solo los sumamos.
No reemplaza a nadie. Se ocupa de las cincuenta preguntas iguales para que vos te ocupes de la conversación que sí cierra una venta.
Precios, horarios, dirección, servicios y las preguntas de siempre. A las tres de la mañana igual que al mediodía.
Reserva dentro de la misma conversación y lo escribe en el calendario que ya usás. Sin planilla aparte, sin cuaderno.
El aviso automático la noche anterior. Es lo que corta las ausencias sin aviso, que son horas que ya no recuperás.
Si la consulta necesita una persona, corta y te avisa. Vos entrás a la conversación sabiendo qué pasó antes.
Nombre e interés de cada consulta, ordenados. Esa lista es la que después sirve para una campaña de reactivación.
Cuántas consultas atendió, a qué hora entraron y qué preguntaron. Números, no impresiones.
Sin reuniones largas, sin formularios, sin esperar a que junten fotos y textos. Esa espera es la que arruina estos proyectos, así que la sacamos del medio.
Nos contás qué te preguntan todo el tiempo, cuánto sale cada cosa y cómo trabajás. Nada más que eso.
Con lo que hablamos y lo que ya está publicado en tu Instagram. No te pedimos que nos mandes material.
Le escribís como si fueras un cliente y nos decís qué contestaría distinto. Ajustamos ahí mismo.
Esa misma noche contesta el primer mensaje sin que vos estés. A la mañana lo ves en tu teléfono.
Ni fotos, ni textos, ni el logo. Lo armamos con lo que ya tenés publicado y una conversación de treinta minutos.
Publicados y sin letra chica. Si necesitás algo distinto, bajamos el alcance antes que el precio — así sabés siempre qué estás pagando.
Para el local que quiere dejar de perder mensajes, y nada más.
Para el que además vive de la agenda: turnos, horarios y ausencias.
Para el que ya tiene volumen y quiere que además vuelvan los clientes viejos.
Que aparezcas en Google cuando alguien busca tu rubro en tu barrio: perfil creado y optimizado con fotos, horarios y zona, botón que abre WhatsApp directo, y el QR para pedirles reseñas a tus clientes.
Meses de permanencia. Si no te sirve, lo cortás y listo.
Sin contrato que te ate, sin multa y sin letra chica. Te quedás si te sirve, no porque firmaste.¿Cuánto le pagás por mes a la persona que atiende el mostrador? Esto contesta las 24 horas por menos de un tercio de eso, no se toma vacaciones y no falta los lunes. Y si el número igual no te cierra, empezá por el Kit de Gs. 950.000 y el asistente lo vemos más adelante.
Y van a hablar. El asistente contesta lo repetitivo — precios, horarios, si hay lugar — y te pasa a vos únicamente lo que vale tu tiempo. Lo que hoy hace que un cliente no hable con vos no es un asistente: es que le contestás cuatro horas después.
Hay dos formas de hacerlo: sobre tu número actual, o sobre una línea nueva a la que se deriva. Cada una tiene su ventaja y su costo, y te explicamos las dos en la primera llamada — antes de instalar nada y antes de que pagues.
Buenísimo, eso no lo tocamos. Nosotros nos ocupamos de lo que pasa después: cuando alguien escribe. La pregunta sigue siendo la misma — ¿quién contesta hoy a las diez de la noche?
No firmás ningún contrato de permanencia. Si no te resuelve, avisás y se corta a fin de mes — sin multa y sin tener que explicar por qué. No quedás atado a nada más que al mes que estás usando.
Perfecto, pensalo con el asistente andando. Te dejamos el demo abierto una semana para que le escribas cuando quieras, a la hora que quieras, y veas cómo contesta. Después hablamos.
Claro. ¿Están los dos mañana? Se los mostramos juntos en diez minutos y sale la duda de una vez, en vez de que tengas que explicarlo vos de memoria.
Avisás y se corta a fin de mes. No hay permanencia, no hay multa y no hay que mandar una carta. El mensual se cobra por adelantado el día 1, así que nunca pagás un mes que no vas a usar.
Contestás esto y en cinco días hábiles tu negocio deja de perder mensajes. Si preferís verlo funcionando primero, también está bien.
O escribile al asistente de prueba y después hablamos: probarlo ahora